Los ancianos eran considerados sabios y consultados por la población para dar consejos en los asuntos más variados. El anciano era el jefe indiscutible de la familia y muchos pueblos eran gobernados por un consejo de personas de la tercera edad. El anciano tenía un papel importante en la vida comunitaria y un gran prestigio. A partir de las últimas décadas, esta imagen ha venido a menos y los ancianos no solo han perdido relevancia ante la sociedad y ante si mismos, sino que muchos son considerados como una carga, principalmente por sus familiares más cercanos. Por lo que se sienten solos, inútiles y/o desplazados, ésto se refleja en depresión, angustia, ansiedad e incluso cuadros de psicosis y neurosis agudas.
Las causas por las qué se deprime un anciano son varias: sensación de abandono y soledad, culpabilidad, inseguridad por desventaja física y jubilación, entre otras.
1) SENSACIÓN DE ABANDONO Y SOLEDAD
Aquellos que han enviudado, o que han perdido a su pareja, llegan al ocaso de su vida con una terrible soledad que los asusta y los deprime. Los hijos ya se han casado y tienen hogar, ocupación y destino propios. Es cada día más difícil ir a ver al abuelito o a la abuelita y esto solo sucede en ocasiones especiales. Cuando el anciano vive con alguno de sus hijos, casi siempre llega a sentirse un estorbo. Por lo que es muy importante que un anciano se sienta querido y respetado por los seres que ama, que encuentre metas e intereses propios que enriquezcan su vida y la hagan interesante. La terapia ocupacional y el afecto de sus familiares y amigos es un bálsamo para aliviar esa tristeza que sufren muchas personas en la vejez.
2) CULPABILIDADES
Es uno de los sentimientos más dañinos que existe y afecta mucho a los ancianos que están en una etapa de recuento final de sus acciones. Todos cometemos errores pero un anciano siente que ya no puede remediar los suyos, ni los daños causados a otras personas. Esta lucha contra lo irremediable puede ser muy peligrosa para el ánimo de un anciano que se siente débil e inseguro. Lo ideal sería tratar de liberar a nuestros ancianos de todas esas pequeñas y grandes culpabilidades que los atribulan y hacerles comprender que no pueden vivir colgados de antiguos pecados.
3) JUBILACIÓN
Un anciano que ha trabajado a lo largo de cuarenta años, como promedio, se ve de pronto sin nada que hacer. Su día antes repleto de actividad se le antoja largo y vacío. Le sobra tiempo y le faltan cosas qué hacer. Ha cumplido su meta vital y ya no tiene otra con que sustituirla. La pensión, que muchas veces es insuficiente, no ayuda mucho a su seguridad y en caso de tener recursos propios, descubre que los precios han subido de tal forma que los ahorros de tantos años se han convertido en casi nada. Por lo que es importante recordarles que han llegado a la época en que podrán realizar todo aquello para lo que no tuvieron tiempo en sus años de trabajo y vivir para ellos mismos.
4) SENSACIÓN DE TIEMPO PERDIDO
La sensación de haber malgastado su vida o de haberse privado de sus cosas y actividades preferidas es una causa frecuente de depresión en los ancianos, sobre todo cuando no han logrado cristalizar los planes e ilusiones de su juventud. Muchos de ellos anhelan tener la oportunidad de volver a vivir y de lograr así una existencia diferente. Esto les da una sensación de fracaso y es algo muy difícil de vencer; sin embargo, es necesario hacerles ver que en su vida han logrado muchas cosas buenas y hacer que se concentren no en lo que no pudieron conseguir, si no en todas aquellas cosas de las que puedan enorgullecerse.
5) CERCANÍA DE LA MUERTE
Todos tenemos miedo a morir. La muerte es un fantasma que nos acompaña desde el momento en que nacemos. Cuando somos jóvenes ese hecho inevitable nos parece lejano. Pero a medida que envejecemos, nuestra expectativa de vida se reduce y la muerte se vuelve una realidad más o menos inmediata. Si bien es cierto que muchos ancianos se la toman con calma e incluso con esperanza, es igualmente cierto que un gran porcentaje de personas de la tercera edad se rebelan ante al idea de abandonar este mundo. Quieren vivir y saben que el tiempo se les acaba. Les preocupa, especialmente, el hecho de morirse solos.